Por las características de su material, son las que menos se deforman con el paso del tiempo, y las que precisan de menos cuidados.

Los pasos a seguir son :

- Limpieza diaria con un limpiador o surfactante adecuado, frotando la lente entre las yemas de los dedos, para eliminar las sustancias adheridas a su superficie.
- Aclarado con abundante agua o solución salina, para eliminar el surfactante y los restos de suciedad.
- Guardar las lentes en el estuche, previamente limpio, cubiertas con humectante.
- Antes de colocar en el ojo, si fuera necesario, añadir unas gotas de lágrima artificial o solución humectante para mejorar el confort en los primeros momentos del uso.